Esta tira es -creo- el primer intento serio de desmomificar al Indio y sacarlo de la cripta de los antepasados, donde lo tienen encerrado los dueños de la Editorial Universo. No hablo, claro, de los paseítos que sacan a dar a las criaturas de Quinterno, para abominables (y rentables) películas. Hablo de Historieta, respetando el espíritu original que la animó. Quinterno, cada vez que lo necesitó, realizó una refundación del mito. Así hace que Indio y Padrino se encuentren varias veces, en distintas versiones, incluyendo la infantil entre Patoruzito e Isidorito. Así agrega al núcleo familiar a Upa y Patora. Así, inventa la ascendencia egipcia. Creo que si hoy en día tuviera que relanzar a sus criaturas, haría lo mismo, sin preocuparse de guardar coherencia con lo anterior. Y por ahí va mi historia, jugando a mezclar todo: ficción y realidad, personajes quinternianos con otros de mi predilección, paisajes reales o pinturas con dibujitos. El intento, en lo gráfico, adolece de todas las falencias de quien no es dibujante y tiene que andar tomando prestado -trabajosamente- de aquí y de allá. Pero me parece que cada tira sale mejor que la anterior, y de última, a esta altura, lo hago porque me gusta y también para unos pocos coleccionistas de Patoruzú que se que la siguen. Salutte.
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